Recuerdos En Vivo
06-12-2004 00:55:20
El señor tiene como 45 años, tal parece que es el 'novio' de mi vecina, tuvieron algún problema y esta madrugada hubieron consecuencias. Es increíble lo que la cerveza puede causar en un hombre.
Fue como a las 3:30 de la madrugada cuando todo quedó en silencio, antes de eso mi mente ya había maquinado mucho y se estaba calentando, cosa que es dificil con este frío; entre el baúl de recuerdos que mi cerebro abrió estaban aquellas noches en que los gritos interrumpían mi sueño, por más que mi hermano menor decía que durmiera mientras tapaba mis oídos, mi 'avanzada' mente decía que no era lo correcto, que nada estaba bien.
De lunes a viernes, y a veces por mas de 2 meses eramos una familia totalmente funcional, la envidia de todo el pueblo, un padre que, con el sudor de su frente, ganaba buen salario, enviando todo a sus hijos y tomando solo lo suficiente para sobrevivir, una madre que daba todo por aquellos a quienes tuvo en su vientre y había visto crecer, hermanos que daban todo por aquellos que llamaban 'compañeros de aventuras'; perfecto no era suficiente palabra para describir mi familia.
Todo iba bién hasta aquellos fines de semana en que mi padre decidía visitarnos, he de decir que siempre para él fue mas importante su familia, siempre llegaba a arreglar la tuvería, a pintar la casa, regar los arboles, engrasar las puertas y ese tipo de detalles que hacen los padres resonsables. Pero por las noches, cuando las responsabilidades como hombre de la casa habían sido cumplidas, el alcohol entraba en acción, cierto día me obligó a beber, desde ese día no he entendido como a una persona le puede gustar algo amargo, que no tiene un color muy confiable y que mas que reanimarte, destruye tu ánimo.
Fueron muchas las veces en que mi padre insultó a mi madre, fueron muchos televisores a la basura, muchos platos rotos, pero todo eso era lo de menos cuando se encerraban en su cuarto a discutir, saliendo mi madre prejudicada, no era tan importante aquel moretón en el ojo, o aquel rasguño en la boca, el daño moral que causaba en ella era impresionante, al grado de pedir ella perdón.
El mes de enero del 2001 fue la gota que derramó el vaso, tener 3 hijos mayores de edad y un pequeño lo suficientemente maduros para afrontar ese tipo de problemas fue la solución, aunque cierto día aquel pequeño ya le había puesto un límite, dandole 'unos cuantos' con un cinturón (no me siento muy orgulloso de eso, pero cuando estás solo y ves que agreden a tu madre, la mirada te cambia y no ves a un padre, sino a tu enemigo).
En ese año no supimos de mi padre, yo entré a preparatoria y mi abuela fue a visitar a mi madre para que aceptara la reconciliación, ja, si hubiera sabido que no era mi madre la que estaba cansada, sino los hijos. Nunca le hicimos caso y organizamos una junta familiar, ese día mi padre se presentó como siempre, con las mismas palabras, con las mismas lágrimas, con el mismo perdón que nunca pudimos negarle, pero con un escarmiento del cual se acuerda hasta este momento.
Ahora habían condiciones, sabía a lo que se atendía si lo volvía a hacer, sabía que estabamos dispuesto a todo por proteger a mi madre, él aceptó las reglas y se le hizo dificil negar una copa de cerveza, le fué dificil aceptar condiciones dada su naturaleza orgullosa, pero al fin lo logró, empezó a reformarse y a tener una nueva actitud. Todo esto acompañado con oraciones y ruegos a Dios, que nunca puedieron faltar.
Eran probablemente las 4:30 de la mañana cuando al fin dejé de recordar, volví en sí (o en mí?) y pude conciliar el sueño.
No sé que piensen ustedes, pero al menos yo, he visto muchos accidentes causados por el alcohol, entre ellos, una enfermedad que me siguió por 15 años.
Saludos
Fue como a las 3:30 de la madrugada cuando todo quedó en silencio, antes de eso mi mente ya había maquinado mucho y se estaba calentando, cosa que es dificil con este frío; entre el baúl de recuerdos que mi cerebro abrió estaban aquellas noches en que los gritos interrumpían mi sueño, por más que mi hermano menor decía que durmiera mientras tapaba mis oídos, mi 'avanzada' mente decía que no era lo correcto, que nada estaba bien.
De lunes a viernes, y a veces por mas de 2 meses eramos una familia totalmente funcional, la envidia de todo el pueblo, un padre que, con el sudor de su frente, ganaba buen salario, enviando todo a sus hijos y tomando solo lo suficiente para sobrevivir, una madre que daba todo por aquellos a quienes tuvo en su vientre y había visto crecer, hermanos que daban todo por aquellos que llamaban 'compañeros de aventuras'; perfecto no era suficiente palabra para describir mi familia.
Todo iba bién hasta aquellos fines de semana en que mi padre decidía visitarnos, he de decir que siempre para él fue mas importante su familia, siempre llegaba a arreglar la tuvería, a pintar la casa, regar los arboles, engrasar las puertas y ese tipo de detalles que hacen los padres resonsables. Pero por las noches, cuando las responsabilidades como hombre de la casa habían sido cumplidas, el alcohol entraba en acción, cierto día me obligó a beber, desde ese día no he entendido como a una persona le puede gustar algo amargo, que no tiene un color muy confiable y que mas que reanimarte, destruye tu ánimo.
Fueron muchas las veces en que mi padre insultó a mi madre, fueron muchos televisores a la basura, muchos platos rotos, pero todo eso era lo de menos cuando se encerraban en su cuarto a discutir, saliendo mi madre prejudicada, no era tan importante aquel moretón en el ojo, o aquel rasguño en la boca, el daño moral que causaba en ella era impresionante, al grado de pedir ella perdón.
El mes de enero del 2001 fue la gota que derramó el vaso, tener 3 hijos mayores de edad y un pequeño lo suficientemente maduros para afrontar ese tipo de problemas fue la solución, aunque cierto día aquel pequeño ya le había puesto un límite, dandole 'unos cuantos' con un cinturón (no me siento muy orgulloso de eso, pero cuando estás solo y ves que agreden a tu madre, la mirada te cambia y no ves a un padre, sino a tu enemigo).
En ese año no supimos de mi padre, yo entré a preparatoria y mi abuela fue a visitar a mi madre para que aceptara la reconciliación, ja, si hubiera sabido que no era mi madre la que estaba cansada, sino los hijos. Nunca le hicimos caso y organizamos una junta familiar, ese día mi padre se presentó como siempre, con las mismas palabras, con las mismas lágrimas, con el mismo perdón que nunca pudimos negarle, pero con un escarmiento del cual se acuerda hasta este momento.
Ahora habían condiciones, sabía a lo que se atendía si lo volvía a hacer, sabía que estabamos dispuesto a todo por proteger a mi madre, él aceptó las reglas y se le hizo dificil negar una copa de cerveza, le fué dificil aceptar condiciones dada su naturaleza orgullosa, pero al fin lo logró, empezó a reformarse y a tener una nueva actitud. Todo esto acompañado con oraciones y ruegos a Dios, que nunca puedieron faltar.
Eran probablemente las 4:30 de la mañana cuando al fin dejé de recordar, volví en sí (o en mí?) y pude conciliar el sueño.
No sé que piensen ustedes, pero al menos yo, he visto muchos accidentes causados por el alcohol, entre ellos, una enfermedad que me siguió por 15 años.
Saludos
Categoría: Muy Personal 4 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
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Comentarios
Comentario hecho por Lizzy, el día 06-12-2004 17:24:08h.
Comentario hecho por Diego, el día 06-12-2004 20:03:17h.
Comentario hecho por jesusbet, el día 06-12-2004 21:08:04h.
Comentario hecho por santiago, el día 15-12-2004 01:33:39h.
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